La Marelle

I’ve written about it before, Wendie’s cousin isn’t the best illustration of a kind child. And without blaming his parents, nor himself, it must be hard to grow him up. This day he got to grate his daddy’s car. And, once again, he got a grandiose punishment. And the kid goes on…


Es malo. Se lo dicen todos, se lo creen todos. Todos en la familia. A veces, pasa un cuarto de hora encerrado en su habitaciôn, llorando, sin luz, con la cortina corrida, en plena oscuridad, sin juguetes. Porque es malo. Su padre se lo dice, su madre se lo dice. Él, entonces, se lo cree. Cuando se calma, dice que no lo volverà a hacer y entonces baja de su cuarto y lo vuelve a hacer y vuelve a su ténebre habitaciôn. Esta es la triste situaciôn del primo de Wendie. Verlo mal me duele, aunque también me duele que pegue a mi hija. Pero nunca, nunca le digo que es malo, siempre le digo que deberîa portarse bien, que pegar no soluciona nada. Jugando en la terraza de los abuelos a la rayuela, ambos querîan la misma piedra, después su madre le encontrô una grande para poder jugar. Y después, cuando solo yo miraba, en la distancia, y los otros hablaban, cogiô su piedra y pintô el coche de su padre. Chillar su nombre no solucionô nada, corrî hacia ellos y ya era tarde. Para cuando sus padres se enteraron, el coche ya estaba pintado. O despintado. Su padre le dijo que era malo, se lo repitiô. Lo encerrô en el coche durante un rato. Después se fueron. IMG_6548

What do your children do before bedtime? [Green grass, V]

It won’t take long time until the harvest’s done, I still can remember when it was all green. Wheat’s small due to poor rains.


Her favourite moment to make a tour around here’s before bedtime, like a mix between a relaxing moment and her last chance to spend all her energy. She’s started to ride her bike without training wheels, but when it comes to make rallies, she must ride with them.

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Into The Woods

Always seen like a scenery through the windows of the car, this place was in our imaginary “places to visit” list for its rocks formations. It’s like a true mountain for me, the ones I used to climb up to, and extemely rare in Belgium. And even if I’m not a big fan of the mountains in the middle of summer, yesterday it was cloudy and it felt like autumn, my favourite season for trekking, so when dad proposed to make a picnic I thought it was the best of the ideas.

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Un dîa, hace hoy tres semanas, me levanté, como cualquier otro dîa, y sin tenerlo premeditado, me propuse no comer azûcar. En principio mi “reto” mental era de corta duraciôn, justo 21 dîas, el tiempo que tarda el cuerpo en asimilar una nueva habitud (después he leîdo, por casualidad, que no son 21 sino 66 dîas). Exceptuando algûn dîa en la primera semana, no me ha supuesto ningûn problema porque no he eliminado màs que los alimentos con azûcar anyadido, es decir, sigo comiendo frutas y son ellas a las que recurrîa en un principio para calmar la posible necesidad de dulce. No hay que olvidar que el mûsculo se alimenta principalmente de glucosa, y que, sinceramente, eliminar la fruta de la alimentaciôn no me parece una opciôn sana.

Ayer, de vuelta en casa y colocando todo lo que habîamos traîdo, me senté a leer, por curiosidad, un antiguo manual (de 1950) de anatomîa, fisiologîa e higiene para alumnos de 3°, y me encontré con esta citaciôn:

Hombre, qué has hecho de tu cuerpo?

Lo que yo he hecho?

Lo he ignorado y descuidado. He traicionado sus necesidades màs legîtimas.

Lo he maltratado y explotado.

Lo he intoxicado de alimentos y de bebidas, de aire impuro, de fatigas y de drogas.

Lo he encerrado en pisos en ciudades.

Lo he puesto en servicio de mis placeres y mis ambiciones; éstas me han guiado màs a menudo de lo que lo han hecho la razôn y la nociôn de sus posibilidades. He buscado los placeres de la vida màs que la alegrîa de vivir.

He desperdiciado su juventud; en cuanto a su vejez, he desatendido la dignidad y el valor espiritual.

No he prestado atenciôn a sus primeros signos de sufrimiento, he continuado a usarlo, a abusar de él hasta que estuviera estropeado. Entonces, lo he cubierto de reproches y le he acusado de todos mis males.

Lo he tratado como esclavo y no como compañero; he establecido una barrera entre mi vida interior y él, no acordàndole màs que una fisiologîa animal.

En definitiva, he sido un propietario tirànico e injusto.

Esta es la respuesta que, habitualmente, a la hora del ûltimo examen de conciencia, darîa el hombre a esta pregunta: «Qué has hecho de tu cuerpo?».

Dr. P. Delore. Nuestro hermano el cuerpo, 1938.

Después de leer esto lo tuve aûn màs claro, el azûcar seguirà sin formar parte de mi alimentaciôn, a no ser algûn postre que hagamos en casa esporàdicamente. Y qué hay de Wendie? Pues ella come algûn gofre alguna tarde, o el azûcar que le echa al yogur, pero eso es todo. Me he dado cuenta de que, como a mî me ve comer màs frutos secos que antes, ella misma también prefiere eso a un dulce. En Francia ha sido un poco màs difîcil, ha tenido sus croissants algunas manyanas para desayunar, pero en casa es màs fàcil encauzarle hacia el buen camino. Y si un dîa quiere alguna chuche no le diré que no, aunque quiero leerle algûn capîtulo de este libro, enseñarle a amar su cuerpo y a respetarlo.

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La Cara Oculta Del Verano

Disfrutar de los colores anaranjados del atardecer y levantarse a tiempo para ver Calimero. El verano està siendo intenso, demasiado tal vez, y ella siempre tiene ganas de màs, pero las fuerzas no siempre le acompañan. Las siestas son una pérdida de tiempo aunque, cuando se duerme, lo hace por horas, tan agotada està. Su caràcter ha cambiado estos dîas, se ha vuelto exigente, chilla, desobedece. Està cansada. Me duele en la frente, y no es extraño, su cerebro le pide descanso. Y necesita retomar su rutina, al menos por un tiempo, recuperar fuerzas, es por eso que volvemos unos dîas a casa, a sus siestas, a sus horas de acostarse decentes, a las mañanas sin dibujos animados. Solo un poquito, lo justo como para volver con fuerza a correr por los campos de trigo.

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